jueves, 4 de diciembre de 2014

SER RESILIENTE ES SER UN GUERRERO DEL CORAZON


Por José Angulo                                                                                                   
Psicólogo clínico
Psicoterapeuta en Biogestalt y dinámica grupal
Actualmente en proceso de formación como Psicoterapeuta Somático en Biosíntesis



Para empezar, propongo varias definiciones interesantes de la resiliencia de diferentes autores:

La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas.
E. Chávez y E. Yturralde (2006)

La resiliencia distingue dos componentes: la resistencia frente a la destrucción, es decir, la capacidad de proteger la propia integridad, bajo presión y, por otra parte, más allá de la resistencia, la capacidad de forjar un comportamiento vital positivo pese a las circunstancias difíciles.
Vanistendael (1994)

Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas.
Grotberg (1995)

La resiliencia es la capacidad que tiene un individuo de generar factores biológicos, psicológicos y sociales para resistir, adaptarse y fortalecerse, ante un medio de riesgo, generando éxito individual, social y moral.
Oscar Chapital C. (2011)



            Al hilo de estas definiciones, considero que la resiliencia es una capacidad innata al ser humano y que va más allá del instinto de supervivencia propio de otras especies, podemos observar de común que si la persona es capaz de atravesar y permitirse transitar por cualquier proceso de crisis, de alguna manera saldrá triunfante...como un verdadero guerrero, aún en las aparentes derrotas...
            Y es aquí que quiero enlazarlo precisamente con la idea del arquetipo del guerrero; Angeles Arrien en su magnífico libro “Las cuatro sendas del chamán”[1] dice acerca del sendero del guerrero: “...el principio que guía al guerrero es el de mostrar-se y elegir ESTAR PRESENTE...desde el honor y el respeto, la comunicación juiciosa y el establecimiento de límites y fronteras, desde su sentido de la responsabilidad y de la disciplina, y desde un uso correcto de su poder...”, y tal vez sean estas desde mi particular visión y de forma muy sucinta, las principales cualidades a cultivar para que una capacidad tan valiosísima como la de la resiliencia pueda florecer en cualquiera de nosostros, porque igualmente todos/as llevamos un guerrero/a en nuestro interior al que sólo cabe ir despertando:
            ...No rendirse, “no arrojar la toalla”, pase lo que pase, mantenerse fiel a uno mismo…después de todo, nosotros mismos somos nuestra mejor compañía, la compañía que tendremos siempre y en todo momento de por vida. Cultivar este sentido sano de resistencia que en la tradición budista tibetana equivale a una de las paramitas (o virtudes) del bodhisattva (o guerrero del corazón) y que no es otra cosa también que el auténtico sentido de la PACIENCIA.
            No se trata de aguantar “el tirón” de los momentos difíciles sin más, aguantar por aguantar, lo que marca aquí la diferencia una vez más es la CONCIENCIA, se trataría entonces de encarar las dificultades, intentando en la medida de lo posible no rechazar la aversión, en cualquiera de sus manifestaciones (miedo, angustia, rabia…) que se nos aparece. Una conciencia fundamentada en una actitud honesta y valiente de no autoengaño, de no condescendencia con uno mismo, y de una profunda apuesta por la confianza. Esta misma idea se refleja claramente en uno de los principales ejes conceptuales de la Biosíntesis: la INCLUSION.
            Al igual que el guerrero cuando se arroja con todo su ímpetu a la batalla, en un acto consciente nos lanzamos a incluir, a no rechazar esos sentimientos tan temidos, con la fe (no ciega) y la seguridad de que acabarán cediendo y dando espacio a un nuevo estado, cada vez más cercano a una verdadera sensación de libertad o de liberación, y los que nos hemos atrevido a realizar este acto consciente en algún momento de nuestras vidas, cuando flaquean nuestras fuerzas, sólo tenemos que echar un vistazo atrás y recordar cómo ha ido todo y dónde estamos ahora (a pesar de los pesares).
            Y esto también significa, aunque pueda resultar paradójico, ELEGIR RENDIRSE cuando hay que hacerlo, cuando las circunstancias por circunstancias que sean, te señalan repetidamente y de formas variadas la necesidad de no empecinarte en querer cambiar algo, cuando llegas a ser capaz de ver realmente esto, es que se produce esta liberación, este descanso, esta es para el guerrero la derrota que se torna en gran victoria, la oportunidad para seguir sembrando simientes de verdadero conocimiento.
            Es desde este proceso, que va sobreviniendo un estado que también se puede identificar como de PERDÓN Y RECONCILIACIÓN CON UNO MISMO[2], te vas sabiendo y sintiendo como digno merecedor de amor y de respeto, y lo que es más importante aún, que tú eres el primer y realmente único responsable en procurártelo...de esta forma, vas ganando en fuerza interior, confianza y asímismo, capacidad de compromiso. Estas son las armas de las que se pertrecha el guerrero del corazón para hacer frente a las innumerables batallas de la adversidad y al mismo tiempo oportunidades de crecimiento que le presenta la vida.
            Se puede ver también si se quiere, como un juego alquímico, en el que disponemos de sobra de materia prima para la transmutación, tomemos como ejemplo, todas las ocasiones y situaciones en las que habitualmente sabemos que sobreviene EL MIEDO, esta podría ser una instrucción esencial para enfrentarlo:”...respíralo, no dejes de mirarlo y respirarlo al mismo tiempo, permite mientras que penetre profundamente en ti, sin ofrecer resistencia, deja que te arrastre su fuerza y mantente firme observando lo que ocurre...”, al final siempre cede y da lugar a ese otro espacio, repitiendo este proceso una y otra vez, todas las veces que sean necesarias...dicho proceso se podría explicar de una manera simple desde cómo funciona la curva de las emociones, pero personalmente creo que el alcance y repercusión de lo que implica todo ello va muchísimo más lejos.
            De esta manera y desde la reconciliación con uno mismo que mencionaba antes, no sólo te vas haciendo amigo de tus miedos, que es un mensaje que se entona en todas las tradiciones, en suma lo que va ocurriendo es que en la medida que vas siendo más capaz de amarte, vas siendo igualmente más CAPAZ DE AMAR, y es en esta misma medida que va disminuyendo el miedo y todo lo que deriva de él, importándote entonces menos el entregarte a los demás, el darte, llegando incluso a experimentarlo como una necesidad realmente acuciante y sin que eso suponga renunciar a ti, es más, ES ASÍ QUE TE ABRAZAS A TI, es así que el guerrero se transmuta abandonando la lucha, abandonando las actitudes victimistas, autoculpabilizadoras o culpabilizadoras de todo tipo. Como hemos visto, si por algo se caracteriza la capacidad resiliente es porque te pone en contacto íntimo con lo mejor de ti mismo para que lo despliegues y hagas el mejor uso de ello, y a esto nos podemos referir  asimismo como la capacidad de AUTORRESPONSABILIZACION por excelencia.
            Todo lo expuesto hasta ahora podría parecer (entre otras cosas) demasiado serio, demasiado grave o tremendo, sin embargo, quería reseñar en último lugar, la importancia de la presencia del HUMOR en todo este camino, y me refiero por humor no sólo a intentar mantener o cultivar una actitud alegre, despreocupada hasta cierto punto, que también; me quiero referir sobre todo a la necesidad, cómo lo expresaría, de no creerse demasiado “las tragedias de la vida”, vendría a ser algo así como lo que experimentas mientras meditas y sientes que algo te afecta, y simplemente lo dejas pasar, no te aferras a ello, es ese espacio de inmensa paz el que se abre al que vengo haciendo alusión a lo largo del artículo, un estado de soltura que de manera natural te conduce a una alegría genuinamente interna, es esa clase de humor...esto tiene a su vez unos fundamentos muy, muy profundos que conectan con el sentido de un orden superior que no hay que buscar afuera de nosotros mismos...pero esto, pensándolo mejor dará de sí más que suficiente para otro/s tema/s en otro/s momentos, no creéis?...
Me despido aquí con un abrazo de corazón de un guerrero resiliente para tod@s l@s guerrer@s resilientes que sois.


[1]    LAS CUATRO SENDAS DEL CHAMAN: EL GUERRERO, EL SANADOR, EL VIDENTE , EL MAESTRO. ANGELES ARRIEN , GAIA, 2014
ISBN 9788488242778

[2]    Quisiera hacer alusión aquí a una cita del propio Buda: SI BUSCAS POR TODO EL MUNDO ENTERO A ALGUIEN MAS MERECEDOR DE AMOR Y COMPASION QUE TU MISMO, JAMAS LO HALLARAS.

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